ROLLS ROYCE

Historia de los Silver Cloud

Rolls Royce después de la II Guerra Mundial racionalizó su producción de modelos, ofreciéndose por primera vez en su historia un modelo carrozado por la misma fábrica: el Silver Dawn. Para aquellos clientes que deseaban carrozar su vehículo por uno de los grandes carroceros que trabajaban para la marca, se ofreció el Silver Wraith. El Phantom IV fue una gran limousina de representación que cerraba la gama de modelos ofrecida por Rolls Royce. Bentley ofrecíó los modelos Mk VI y tipo  R, similares a los Rolls Royce Silver Wraith, y los deportivos Continental R.

Para equipar estos modelos se utilizaron motores de 6 y de ocho cilindros en línea, que ofrecían entre 125 y 175 caballos de potencia.

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En 1951 empezaron los trabajos de diseño de un nuevo modelo, bajo la dirección del nuevo diseñador de la firma, John Blatchey, bajo el nombre codificado de SIAM. Tras el desarrollo de nueve prototipos en 1955 fueron presentados los nuevos modelos, bautizados como Rolls Royce Silver Cloud y Bentley S-Type.

Si bien el motor era la última evolución del utilizado por los modelos previos, la carrocería, los interiores y el bastidor eran completamente nuevos. La a transmisión pasó a ser automática en todas las versiones.

En 1959 se presentó la segunda serie de los Silver Cloud y S-Type, que si bien conservaba prácticamente intacta la carrocería y los interiores, estrenaba un moderno motor de ocho cilindros en uve, realizado íntegramente en aluminio. El veterano motor de seis cilindros en línea utilizado hasta ese momento había llegado al final de su evolución y era preciso diseñar un motor más compacto, potente y capaz de admitir sucesivos incrementos de potencia. El equipo técnico de Rolls Royce se puso a trabajar a principios de los años 50 en el tema, tomando como referencia los grandes motores V8 ofrecidos por los fabricantes americanos más prestigiosos. Este gran motor ha sido utilizado tanto en modelos Rolls Royce como Bentley hasta modelos muy recientes, poniendo de manifiesto lo acertado de su diseño.

Con el Silver Cloud III Rolls Royce puso fin a una era, y a una manera de construir automóviles, basada en el carrozado de los bastidores fabricados por la firma en su fábrica de Crewe.

Cuando se presentó en 1962 el Silver Cloud III, Rolls Royce ofreció este modelo en dos longitudes de bastidor, normal y alargada (LWB); las versiones más grandes y lujosas fueron ofrecidas a través del exclusivo modelo Phantom V. Junto a las carrocerías cerradas, ya fueran berlinas o limousinas, se ofrecían coupés de dos puertas y convertibles de dos y cuatro puertas.

Por su parte, Bentley, subsidiaria de Rolls Royce, ofrecía bajo su marca los mismos modelos ofrecidos por Rolls Royce, conocidos como S3, salvo el exclusivo Phantom V que sólo se comercializaba como Rolls Royce. En su catálogo no faltaba una versión algo más deportiva, conocida como S3 Continental.

Rolls Royce carrozaba en sus instalaciones de Crewe los modelos de serie, mientras que los modelos de alta representación Phantom V eran carrozados en las instalaciones londinenses de H. J. Mulliner, Park Ward, carroceros que formaban parte de la marca.  Algunos bastidores fueron carrozados, o modificados, por carroceros independientes, pero de un gran prestigio, como James Young o Harold Radford.

Técnicamente, los Rolls Royce Silver Cloud III, a pesar de su moderno motor de ocho cilindros en uve, se había quedado desfasado: su bastidor independiente, su carrocería atornillada al mismo,  sus frenos de tambor y su eje rígido trasero ya no estaban a la altura de su competencia que ofrecía soluciones mucho más modernas (carrocerías monocasco, frenos de disco, suspensiones independientes, etc),  ofreciendo prestaciones superiores y a un precio mucho más contenido. Tras fabricar poco más de 2.000 unidades, dejó de fabricarse la serie III del Silver Cloud.

Con el Silver Shadow, presentado en 1965 la marca inglesa actualizó su gama de modelos, poniéndose al mismo nivel técnico que su competencia. El nuevo Silver Shadow fue uno de los modelos más lóngevos fabricados por Rolls Royce al fabricarse hasta 1981; su éxito vino avalado por los más de 30.000 ejemplares construidos, cifras que nunca había alcanzado ningún modelo previo de la célebre firma inglesa.

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