MERCEDES BENZ

En aquella época, o sea en la segunda mitad del siglo XIX, ya existían una cantidad considerable, de inventores que volcaban todos sus esfuerzos en la idea de construir un vehículo motorizado apto para el tránsito callejero. Algunos de ellos se perdieron en inmensos laberintos, y la mayoría fracasó. A pesar de que Daimler y Benz tuvieron que soportar múltiples penurias, lograron finalmente poner en las calles un vehículo motorizado. Cada uno por su cuenta. La tozudez había vencido. Karl Benz estuvo a punto en el año 1877 de perder su “Fundición de hierro y talleres mecánicos”, ubicados en Mannheim, en una subasta judicial, dado que las guarniciones que fabricaba para la industria de la construcción no tenían el volumen de ventas necesario. Con esta situación desesperante, Benz se lanzó con sus últimas energías al “invento capital”: la construcción de un motor.

Gottlieb Daimler aceptó el reto que lanzaron los locomóviles a vapor, que se presentaban como vehículos callejeros del futuro. Contra este tipo de ingenios, grotescos y pesados, y contra la dependencia de los mismos de tener que acarrear un gran peso de carbón y agua, se opuso con su muy “manual” motor de altas velocidades. Daimler conoció a su gran colaborador y compañero de trayecto, Wilhelm Maybach, cuando fue nombrado para dirigir la Fábrica de Maquinarias Karlsruhe, en la cual Maybach prestaba sus servicios. Años más tarde fundó su propia firma en Cannstat, ciudad cercana a Stuttgart, pues ya no soportaba más su trabajo en la fábrica de motores de Gas Deutzer, cuyo propietario era Nicolaus August Otto. Las diferencias de opinión en lo referente al futuro desarrollo del motor, eran irreconciliables. Daimler y Benz nunca trabajaron juntos durante su vida, ni siquiera se conocieron personalmente.

Es casi imposible de comprender, cómo evolucionando por caminos tan dispares, pudieron desarrollar sus ingénios y llegar a la meta con los objetivos que se habían propuesto al mismo tiempo.

A Benz desde un principio le obsesionaba la idea de un vehículo motorizado apto para el “tránsito callejero”, una unidad entre vehículo y motor. Daimler en cambio veía su meta en la motorización masiva de todos los sectores. No sólo pensaba en vehículos que circularan sobre vías y calles, en barcos y aeronaves, sino también en maquinarias aptas para la agricultura, máquinas de producción y máquinas motrices.

Karl Benz, que prácticamente no contaba con apoyo financiero ninguno, tuvo ya desde un principio que preocuparse por conseguir capital externo. En la época de sus inicios, allá por 1880, sólo se podía conseguir apoyo financiero, si uno formaba una sociedad con el que aportaba el capital, o sea lo integraba totalmente en la Firma.

 

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